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El miedo tóxico

El que teme sufrir sufre de temor. Proverbio chino





Tal vez has utilizado o escuchado frecuentemente, en los últimos años, la palabra tóxico. Hoy hablaremos de las emociones tóxicas.

Cuando nos referimos a ellas, hablamos de las emociones que nos limitan, que nos sacan de nuestro equilibrio, aquellas que limitan nuestro bienestar y el de nuestro entorno.

Al referirnos a una emoción, nos dirigimos a ver las reacciones que presenta toda persona producidas por un estimulo o por un hecho, esta respuesta estará alineada al poder de adaptabilidad que se tiene.

Una emoción no es positiva o negativa por si misma, sino por la respuesta que presentamos ante ella.

Si una situación nos genera un sentimiento que nos impide avanzar, estamos ante una emoción tóxica.

Si hablamos del miedo, sentir miedo no es tóxico, el miedo nos puede proteger de alguna situación riesgosa. Todos hemos experimentado el miedo y es totalmente normal.

Sin embargo, si el miedo es producido por alguna situación inexistente, o por algún pensamiento irracional, que inmoviliza permanentemente, se vuelve tóxico.

Por ejemplo, una persona que le da miedo hablar en publico y tiene que hacerlo en determinado momento de su vida laboral, con el simple hecho de saber que lo tendrá que realizar, iniciará con una serie de pensamientos que harán esta situación traumática.

En su mente vendrán pensamientos como: se van a reír de mí, se me va a olvidar todo, la gente se aburrirá con lo que les diga, en fin, una serie de pensamientos negativos a la actividad. Por lo tanto, aparece el miedo que paraliza y que dificulta la realización de la tarea.

Esta gran imaginación que tenemos activa el miedo y los pensamientos negativos, todo esto se ve reflejado en nuestra respuesta, la voz no fluirá, la torpeza se hará presente, el corazón se acelerará, y muchas otras cosas. El miedo te lleva a la dirección contraria de donde quieres ir. El miedo hace que hagamos tonterías, hace que no logremos ver mas allá y dar una buena respuesta.

Y es aquí, donde podemos encontrar la forma de controlar ese miedo, frenar esos pensamientos limitantes, y enfocarlos en lo que, si existe, en pensamientos reales, en lo que si puedemos controlar.

En todas las actividades que realizamos se puede presentar este miedo tóxico, en nuestro trabajo, en nuestra familia, cuando nos referimos a nuestra salud, en un emprendimiento, cuando pensamos en el futuro, entre otros. Cada uno de nosotros tenemos el poder de hacer a el miedo un aliado y no una limitante que paraliza. Enfocar nuestros pensamientos y evitar las creencias limitantes, ayudará a combatir el miedo tóxico.


No podemos cambiar las conductas de los otros, pero sí tener dominio sobre nuestras conductas y nuestra mente.


 

Datos del Autor

Erika Gracida

contacto@sin3rgia.com

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