top of page

¿Estamos preparados para la Inteligencia Artificial?

27 ago
6 min de lectura

La brecha entre la conversación tecnológica y la realidad de las MiPyMEs mexicanas.



Hablar de Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en parte de la conversación cotidiana de las empresas. Hoy escuchamos sobre automatización, agentes inteligentes, análisis predictivo, asistentes virtuales, generación de contenido y herramientas capaces de transformar la manera en que trabajamos.

Sin embargo, existe una pregunta que pocas veces hacemos:

¿Realmente nuestras empresas están preparadas para aprovechar la Inteligencia Artificial?

La respuesta, especialmente cuando hablamos de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs), no es sencilla. Mientras algunas organizaciones ya experimentan con soluciones avanzadas de IA, muchas otras todavía enfrentan desafíos mucho más básicos: no cuentan con una página web, utilizan correos personales para sus actividades comerciales, llevan sus procesos en hojas de Excel, dependen de documentos físicos, gestionan a sus clientes principalmente mediante WhatsApp y no cuentan con sistemas ERP o CRM. Esto nos lleva a una reflexión importante:

La Inteligencia Artificial no sustituye la transformación digital; la presupone.

La paradoja de la Inteligencia Artificial

Actualmente existe una enorme presión para que las empresas "se suban a la IA". Se habla de utilizarla para vender más, reducir costos, mejorar la productividad, analizar información y tomar mejores decisiones. Pero una empresa que todavía no ha digitalizado sus procesos difícilmente podrá obtener todo el potencial de estas herramientas.

Imaginemos una empresa donde:

  • Las cotizaciones se encuentran en diferentes archivos de Excel.

  • Los datos de los clientes están dispersos entre teléfonos celulares y libretas.

  • Los pedidos llegan por llamadas, WhatsApp o mensajes personales.

  • El inventario se actualiza manualmente.

  • Los procesos dependen de la experiencia de determinadas personas.

  • Los documentos están almacenados en computadoras individuales.

  • No existen indicadores confiables.

  • No hay un CRM para administrar las relaciones con los clientes.

  • No existe un ERP que integre las principales áreas de la organización.

En este contexto, implementar Inteligencia Artificial no necesariamente resolverá el problema.

Primero hay que ordenar la casa.

México tiene una importante brecha de digitalización



Los datos disponibles ayudan a dimensionar esta realidad.

De acuerdo con información del Instituto Federal de Telecomunicaciones, en 2023 el 70.7% de las MiPyMEs contaba con página de internet y/o redes sociales. Esto significa que una proporción importante todavía no contaba con una presencia digital básica.

El mismo organismo reportó que únicamente 32.5% de las MiPyMEs utilizaba servicios de nube y que una parte importante de las empresas calificaba sus conocimientos para realizar actividades en internet como básicos.

Por otra parte, los Censos Económicos 2024 mostraron que el uso de tecnologías avanzadas como Inteligencia Artificial, robótica avanzada e impresión 3D todavía representa una proporción muy pequeña del universo empresarial mexicano.

Estos datos muestran una realidad que debemos reconocer:

No todas las empresas están en la misma etapa de madurez tecnológica.

Mientras una empresa puede estar desarrollando agentes de IA para automatizar procesos, otra apenas está comenzando a digitalizar sus documentos y establecer un correo institucional. Y ambas forman parte de la misma economía.


La IA necesita algo que muchas empresas todavía están construyendo: datos


Uno de los principales activos de la Inteligencia Artificial son los datos.

La IA puede analizar información, encontrar patrones, generar recomendaciones y apoyar la toma de decisiones. Pero para hacerlo correctamente necesita información disponible, organizada y confiable. Por eso, una empresa debe preguntarse:

¿Dónde está nuestra información?

Si la respuesta es: "Está en el WhatsApp del vendedor, en el Excel de administración, en la computadora del gerente y en algunos documentos físicos", el problema no es todavía la falta de Inteligencia Artificial. El problema es la falta de gestión de información. Una empresa puede tener acceso a las herramientas de IA más avanzadas del mercado, pero si sus datos son incompletos, inconsistentes o están dispersos, el resultado será limitado.


Antes de la IA existe un camino

La transformación tecnológica de una empresa puede entenderse como una evolución.

1. Digitalización básica

Comienza con elementos que pueden parecer sencillos, pero que son fundamentales:

  • Correo institucional.

  • Página web.

  • Información digitalizada.

  • Almacenamiento en la nube.

  • Herramientas colaborativas.

  • Documentos electrónicos.

2. Estandarización

Después viene una etapa todavía más importante: ordenar los procesos.

¿Qué hacemos?

¿Quién lo hace?

¿Cómo lo hacemos?

¿Cuándo lo hacemos?

¿Qué información necesitamos?

¿Qué indicadores utilizamos?

La tecnología funciona mucho mejor cuando existen procesos claros.

3. Integración

En esta etapa comienzan a adquirir mayor relevancia herramientas como:

  • CRM.

  • ERP.

  • Sistemas de gestión documental.

  • Plataformas de recursos humanos.

  • Sistemas de producción.

  • Herramientas de análisis de datos.

El objetivo ya no es simplemente "tener tecnología", sino conseguir que la información fluya entre las diferentes áreas.

4. Automatización

Una vez que los procesos están definidos y digitalizados, la empresa puede comenzar a automatizar tareas repetitivas.

Por ejemplo:

  • Generación de reportes.

  • Seguimiento de clientes.

  • Notificaciones.

  • Solicitudes internas.

  • Actualización de información.

  • Flujos de aprobación.

  • Actividades administrativas.

5. Inteligencia Artificial

Finalmente, la IA puede comenzar a convertirse en un verdadero multiplicador de capacidades.

Puede apoyar en:

  • Análisis de información.

  • Pronósticos.

  • Atención al cliente.

  • Ventas.

  • Marketing.

  • Compras.

  • Recursos humanos.

  • Mantenimiento.

  • Gestión del conocimiento.

  • Toma de decisiones.

La clave está en entender que la IA no debería ser el punto de partida, sino una consecuencia de una organización que ha desarrollado cierta madurez digital.

No necesitamos que todas las empresas se conviertan en empresas tecnológicas


Otro error frecuente es pensar que digitalizarse significa adquirir una gran cantidad de sistemas. No necsariamente.

La transformación digital debe responder a las necesidades reales de cada organización.

Una pequeña empresa quizá no necesita un ERP sofisticado desde el primer día.

Tal vez necesita primero: un dominio propio + correo institucional + almacenamiento organizado + procesos documentados + una base de clientes estructurada.

Otra empresa puede estar preparada para implementar un CRM.

Una empresa industrial con mayor complejidad probablemente necesite integrar ERP, producción, inventarios, mantenimiento y analítica. Por eso, antes de preguntar:

"¿Qué herramienta de IA debemos comprar?" conviene preguntar: "¿Qué problema queremos resolver?"

La verdadera brecha no es tecnológica: es de madurez

La brecha digital no solamente se refiere a tener o no tener tecnología.

También tiene que ver con:

  • Conocimiento.

  • Procesos.

  • Cultura organizacional.

  • Capacidades del personal.

  • Calidad de la información.

  • Liderazgo.

  • Inversión.

  • Seguridad.

  • Capacidad para gestionar el cambio.

Una empresa puede comprar software y continuar trabajando exactamente igual que antes.

Por eso, la transformación digital no consiste simplemente en instalar herramientas.

Consiste en transformar la manera en que la organización trabaja, decide y genera valor.


¿Cómo saber si una empresa está preparada para la IA?

Antes de iniciar un proyecto de Inteligencia Artificial, recomendamos hacerse al menos estas preguntas:

1. ¿Tenemos nuestros procesos identificados y documentados?

2. ¿Nuestra información está digitalizada y organizada?

3. ¿Contamos con datos confiables?

4. ¿Tenemos sistemas que permitan administrar la información?

5. ¿Nuestro personal tiene competencias digitales suficientes?

6. ¿Tenemos identificados los procesos que queremos mejorar?

7. ¿Contamos con políticas para proteger nuestra información?

8. ¿La dirección está comprometida con la transformación?

9. ¿Tenemos indicadores para medir resultados?

10. ¿Sabemos exactamente qué problema queremos resolver con IA?


Si muchas respuestas son negativas, probablemente la organización no necesita comenzar todavía con proyectos complejos de Inteligencia Artificial. Necesita construir primero las bases.


La oportunidad para las MiPyMEs mexicanas



La buena noticia es que esta brecha también representa una enorme oportunidad.

Las MiPyMEs no necesitan competir con las grandes empresas utilizando exactamente las mismas tecnologías. Pueden comenzar con proyectos pequeños, medibles y de alto impacto. Por ejemplo: Digitalizar un proceso. Después: automatizarlo. Posteriormente: integrarlo con otros sistemas. Y finalmente: incorporar Inteligencia Artificial.

Esta evolución permite que la tecnología deje de ser un gasto y se convierta en una herramienta para mejorar productividad, competitividad y capacidad de respuesta.


De "usar IA" a "estar preparados para aprovecharla"

La pregunta empresarial ya no debería ser únicamente: "¿Cómo podemos utilizar Inteligencia Artificial?" Deberíamos comenzar por una pregunta diferente:

"¿Qué tan preparada está nuestra empresa para aprovechar la Inteligencia Artificial?"

Porque una organización preparada no es necesariamente la que tiene más herramientas.

Es aquella que tiene:

procesos claros + información organizada + personas capacitadas + tecnología adecuada + objetivos definidos.

La Inteligencia Artificial puede ser un extraordinario acelerador. Pero un acelerador no sirve de mucho si no sabemos hacia dónde vamos.

En SIN3RGIA creemos que la transformación comienza antes de la tecnología

La evolución digital de una empresa debe partir de su realidad, sus necesidades y sus objetivos. Por eso, antes de hablar de Inteligencia Artificial, es necesario conocer el nivel de madurez de cada organización, identificar sus brechas y construir una ruta de transformación que tenga sentido para su operación.


No se trata de utilizar IA porque todos hablan de ella.

Se trata de utilizar tecnología para resolver problemas reales, mejorar procesos, fortalecer al talento y generar mejores resultados.

La pregunta no es si la Inteligencia Artificial llegará a las empresas.

La pregunta es:

¿Estaremos preparados cuando llegue el momento de aprovecharla realmente?



SIN3RGIA | Transformación, talento y productividad para la industria.

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page